La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) ha presentado los planes para la construcción de un nuevo y revolucionario acelerador de partículas, designado para ser el sucesor del Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Este nuevo colisionador, notablemente más grande que su predecesor, tiene como objetivo ahondar en los misterios fundamentales del universo, incluida la enigmática materia oscura.
El diseño propuesto para el futuro colisionador, que fue presentado tras un extenso estudio de viabilidad realizado por más de mil físicos e ingenieros internacionales, sugiere una estructura con una circunferencia de 90,7 kilómetros, casi el triple del tamaño del LHC, que es conocido por su descubrimiento del bosón de Higgs en 2012. Este anillo subterráneo, que se situaría a una profundidad de 200 metros, se prevé construir en la región fronteriza entre Suiza y Francia, ampliando significativamente el alcance geográfico del actual LHC.
El ambicioso proyecto requeriría una inversión estimada de 15.600 millones de euros, repartidos a lo largo de un período de construcción de 12 años, que comenzaría a principios de la década de 2030. El financiamiento provendría en su mayoría del presupuesto anual del CERN, respaldado por sus estados miembros. El consejo administrativo del CERN debatirá formalmente este proyecto en noviembre de este año, con una decisión final prevista para 2028.
El proyecto está diseñado para operar en dos fases distintas. La primera fase se centraría en colisiones entre electrones y positrones para explorar con detalle extremo partículas como el bosón de Higgs y los quarks «top». La segunda fase permitiría colisiones de protones a una energía de hasta 100 teraelectronvoltios (TeV), un salto significativo respecto a los 13-14 TeV del LHC. Este incremento de potencia permitiría a los científicos investigar fenómenos completamente nuevos y buscar evidencias que puedan ofrecer pistas sobre la naturaleza de la materia oscura.
La culminación de este proyecto podría marcar el comienzo de una nueva era en la física de partículas, proporcionando a la comunidad científica global herramientas sin precedentes para descubrir los secretos más profundos del cosmos.