La administración del alcalde Wildo Farías se enfrenta a nuevas controversias tras la presentación de una demanda laboral por parte de María Gissele Naranjo, quien ejerció como administradora de la Municipalidad de Teno desde diciembre de 2024 hasta enero de 2025. Naranjo ha interpuesto una demanda alegando supuestas irregularidades en las contrataciones y en la gestión administrativa durante su breve periodo en el cargo.
Según la demanda presentada el 19 de marzo, Naranjo acusa al alcalde Farías de presionarla para que autorizara sueldos elevados para sus asesores personales, Richard Muñoz y Eduardo Campos, cuyas remuneraciones propuestas superaban los $4.500.000 mensuales. Estas cifras, según la exadministradora, no se correspondían con la disponibilidad presupuestaria ni con las calificaciones técnicas de los involucrados, quienes, según relata, no pudieron presentar documentación acreditativa de su formación debido a un supuesto incendio que habría destruido sus títulos.
Noticia Relacionada: Denuncian millonario sueldo de asesor del alcalde de Teno que sobrepasa remuneraciones de jueza y directores municipales
La situación se complicó cuando, en diciembre de 2024, al no contar con presupuesto suficiente, el alcalde habría solicitado que se recolectaran aportes en efectivo entre los directores municipales para cubrir el salario de uno de los asesores, lo que Naranjo describió como una situación altamente irregular y éticamente cuestionable.
El documento de la demanda también relata episodios de acoso laboral, en los que Naranjo se vio sometida a un ambiente de constante presión y hostilidad por parte del alcalde, quien amenazaba con despedirla si no se cumplían sus instrucciones. Según la demandante, estas acciones culminaron en su despido en enero de 2025, después de un confuso incidente relacionado con la propiedad de un vehículo que utilizaba.
El Juzgado del Trabajo de Curicó ha admitido la demanda a trámite, con una audiencia de preparación de juicio programada para el próximo 2 de mayo a las 08:30 horas. Este caso promete arrojar luz sobre las prácticas administrativas en la Municipalidad de Teno y podría tener implicaciones significativas tanto para los actuales funcionarios como para el alcalde Wildo Farías.