Noviembre 27, 2020

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[Video] Licantén comuna costera de la provincia de Curicó, hace frente al virus COVID-19

Las comunas del litoral curicano han sabido sobreponerse a complejas y agotadoras situaciones a través de los años, como, por ejemplo, las crecidas del rio Mataquito; violentos terremotos en las últimas décadas y con ellos las gigantescas olas que han devastado sus pintorescos pueblos y balnearios, pero que, gracias al esfuerzo de todos, ahí luchando, resistiendo, a veces de manera casi inhumana, saben a salir adelante. “Ha sido una experiencia muy fuerte, en que la angustia, el miedo se apodera; en donde, hemos tenido que ir paulatinamente instalando, lo primero, una forma de expresarle a la comunidad tranquilidad, pero a la vez, responsabilidad. Que estamos trabajando en equipo, pero debe haber, en primera instancia, un trabajo individual y que cada persona es responsable de extender las buenas prácticas a su entorno”, manifestaba el alcalde Licantén, Marcelo Fernández Vilos.

La pandemia ya demostró su poderío, la comuna de Licantén, fue la penúltima, de las treinta que componen la Región del Maule, en ser vulnerada por el COVID-19. “Hemos tenido, gracias Dios, un aumento lento, paulatino, controlado hasta el momento, de casos, esperamos sea la tónica. Hay un trabajo desplegado de mucha gente detrás, pero lo que yo rescato es el trabajo de cada uno, donde son capaces de entender esto como una acción responsable, de cuidado, de autocuidado”.

El departamento de Salud de la Municipalidad de Licantén, desde que se conocieron las primeras noticias de esta pandemia, no dudaron que, más temprano que tarde se haría presente en la zona. Entonces, cada una de las especialidades médicas, con sus profesionales junto a las autoridades, buscaron fórmulas para hacer frente al virus. Eso les ha significado estar entre las que menos contagiados tiene en este momento en la región del Maule, así lo confirma Patricio Ulises Lobos, director del Departamento de Salud de la comuna de Licantén: “lo primero que nos tocó coordinar fue la campaña de vacunación de la influenza, que era lo que venía, lo que estaba en marcha y tuvimos que cambiar toda la estructuración de cómo se realizaba. Entonces hubo que disponer un equipo en conjunto, con el Hospital de Licantén, en terreno, para poder vacunar a toda nuestra población anti-influenza, con todos los grupos etarios que significaba. Ahí surgió la otra estrategia de disminuir algunas horas de atención de pacientes y enfocarnos más en los grupos que eran cardiovasculares, pacientes de salud mental, para que siguieran teniendo sus controles de salud”. A eso, se sumó la entrega de medicamentos a domicilio, en especial al adulto mayor para evitar salir de casa, reduciéndolas el riesgo de contagio. Ahora, se espera que todo sea más expedito con la incorporación de un nuevo vehículo a esta encomiable labor.

Como en todo orden de actividades existen momentos de alta complejidad, sin embargo, por ahora el servicio de odontología de Licantén, las ha visto un tanto reducidas, ya que los tratamientos que se llevan a cabo, generalmente por razones de estética, están minimizados o suspendidos. Eso, porque, se está dando preferencia a las urgencias: “Los odontólogos trabajamos muy cerca del paciente y podemos ser un vector de transmisión de la infección, por lo tanto, se han resuelto, más que nada urgencias y ahora estamos saliendo a terreno por pacientes que no pueden acudir por temas de locomoción y porque el ideal es que se queden es sus casas”, afirmaba el odontólogo Pablo Jara.

Al margen de las medidas de protección adoptadas y los cambios de planes para desarrollar las nuevas estrategias, hubo una que al final ayudó de manera importante a mantener el “cero” en contagio por largo tiempo y eso, no fue otra más que controlar los accesos a la comuna: “tenemos que luchar contra la porfía, contra aquellos que no entienden que aquí existe una responsabilidad mayor; que podemos, entre todos, cuidarnos. Pero la dificultad mayor es enfrentar a toda esa gente que, se ha devuelto y es que hay muchos accesos por los cerros”, añadía el alcalde Fernández Vilos.

Uno de los pilares fundamentales, con que se ha contado en el litoral curicano y en todo el país, para desarrollar controles o instalar barreras sanitarias, es Carabineros. Tomando todas las precauciones respectivas, ellos están realizando su actividad normal, con patrullajes, rondas de seguridad y todo lo que diariamente efectúan, pero esta vez, se suma en todo momento, el riego de contagio cuando corresponde un procedimiento.

Pero gracias a la pulcra coordinación del personal perteneciente a la 2ª Comisaría de Carabineros de Licantén, que abarca, además, Hualañé y Vichuquén, al mando de su comisario, Mayor, Gustavo Estrada Ortiz, con las respectivas autoridades de las tres comunas, han logrado evitar el paso de decenas de personas rumbo al litoral solo con fines turísticos. Es así que en el sector Los Cuervos, comuna de Licantén, punto de unión entre las rutas J-60 Curicó-Iloca y K-24 a Constitución, se estableció un puesto de control las 24 horas, con muy buenos resultados: “muchos de los vehículos, cuando esto se inició, eran devuelto a sus sectores, porque, los desplazamientos a los segundos domicilios estaban estrictamente prohibidos por la norma sanitaria. Además de ser denunciados por haber infringido la resolución 217 que está operativa en este momento. También se han fiscalizado segundos domicilios, por denuncias recibidas, en conjunto con el Departamento de Salud de la Municipalidad de Licantén, con buenos resultados. Acerca del toque de queda la gente ha entendido, pero sigue habiendo infractores. Eso no lo vamos a negar”.

No hace mucho, precisamente en esa comuna fue sorprendido un funcionario policial infringiendo estas normas. ¿Qué ocurre en estos casos…? Esta es la respuesta del Mayor Estrada: “Estas normas sanitarias aplican a todo el país y a todas las personas. Nosotros como carabineros no estamos exentos de la responsabilidad penal que afecta a todo el mundo, por cuanto, además, tenemos una doble responsabilidad que es, cumplir y hacer cumplir la ley por mandato constitucional. Por este motivo, hace unas semanas, un funcionario de esta comisaría fue desvinculado de la institución por haber sido sorprendido por el comisario que habla, conduciendo un vehículo en estado de ebriedad y además infringiendo el toque de queda”.

En la comuna de Licantén, el Departamento de Salud, está evaluando constantemente, todas las áreas, para no relegar ninguna y continuar haciendo frente a la pandemia y lo que se origina con ella. La infraestructura sanitaria y los recursos humanos, están en permanente evolución y ampliando sus servicios. Por estos días han sumado otro punto para exámenes PCR. Se trata de la Posta de Iloca, donde se han tomado 97 muestras, las que antes hacía el Hospital de Licantén: “Posteriormente, la administración hace la gestión con un laboratorio particular y llevamos un mes, aproximadamente, procesando muestras. Independiente de todo, igual hacemos los seguimientos hasta que el paciente se va de alta”, nos comentaba, Mariluz Pacheco Avendaño, encargada de Epidemiología en Licantén.

Una de las inconveniencias, que ya dejó de ser novedad, es la reticencia de algunos ciudadanos, como ocurre en muchas partes, a utilizar los elementos de seguridad que ayudan a reducir el riesgo de contaminación. La encargada de Epidemiología del Departamento de Salud de Licantén, atribuye esta situación a un problema cultural, basado en que “hasta que no me pasa, no tomo conciencia. No se puede generalizar porque sí hay personas, sobre todo adultos mayores, que son muy responsables”. Cosa que no ocurre con buen número de jóvenes.

La declaración de la pandemia ha obligado a varias empresas a detener su andar y sus funciones, entre esas, el circo. Sin más alternativas, han tenido que reinventarse para sobrevivir. José Salas, empresario, propietario del Circo “Los Pepeyukos”, nos resume su experiencia, “Es estresante no poder hacer lo que uno más ama. Todas las noches vemos reír a la gente y ahora, con esto, se bajó el telón. Llevamos seis meses aquí, pero bueno, hay que sobrevivir. Yo salgo a vender pasteles, me topo con mucha gente, me no se si están infectados o no. Pero ando con hartas medidas de seguridad en mi furgoncito”. Para el mundo del circo las giras se inician en septiembre, normalmente, pero esta vez, ya están avisados a través de su sindicato que no podrán salir, no se puede trabajar.

Rancura, La Pesca, Iloca Duao, por nombrar algunas de las hermosas playas que cada año, especialmente en verano, esperan a cientos de turistas, nacionales y extranjero, hoy se ven desoladas, siguen exhibiendo aquel lúgubre paisaje que instalara la pandemia. “Estamos dándonos vuelta, algo, en los negocios, con la gente de acá, no más. Turistas no hemos tenido en todo el año. Algunos restaurantes chicos, están pensando no trabajar en la temporada, hay tanta exigencia. Y como han estado todo el año sin trabajar, tampoco hay ingresos para hacer inversiones”, nos cuenta, Gladys Bravo Correa, comerciante de Iloca.

“Siempre se habla de que el pescador y el turismo que trabaja durante el verano puede vivir cómodamente todo el invierno, y eso no es efectivo. Esto ha ido cambiando. Antes todos los fines de semana teníamos clientes. Desde el primer fin de semana, de marzo, no hemos vendido ni un peso y las reservas se van acabando. Hay compromisos que cumplir”, nos dice Ricardo Maureira, presidente de la Cámara de Turismo y Comercio de Iloca.

La preocupación por evitar el contagio del coronavirus, está en cada uno de ellos. Aunque los expertos manifiestan que es un virus pesado, que no es posible que se mantenga en el aire por el tiempo suficiente para avanzar más de dos metros, tiene la fuerza suficiente para adosarse a cualquier tipo de material y permanecer activo por muchas horas sin importar las temperaturas que el ser humano es capaz de soportar. Esa situación ha obligado a cambiar los sistemas o formas de atención para reducir al máximo las posibilidades de contagio.  Las nuevas condiciones sanitarias exigen extremar la seguridad e higiene, ante eso agrega: “Hay que prepararse. Va ser distinto; va a ser diferente, lo sabemos. Por eso pedimos a la autoridad, a la municipalidad, a SERNATUR, que venga, que baje a terreno y nos diga, a ustedes les falta esto. Cada uno está tratando de mejorar, porque queremos cumplir con todo”.

Por su parte los pescadores, tripulantes y trabajadores de las caletas de Duao e Iloca, han retribuido a todas las comunas de la provincia, el apoyo que, en un momento, los hombres de mar y sus familias recibieron, tras los desastres naturales sufridos con lo que han denominado la “Marea Solidaria” que es la donación pescado y marisco fresco, destinado a las “Cocinas Solidarias” que funcionan en las respectivas comunas: “Nosotros estamos al debe con la comunidad. Nos apoyaron mucho en esa época y no podemos quedar ajenos a las dificultades que están viviendo los hogares, las familias. Son nuestros hermanos, no podemos quedar ajenos a este dolor”, nos decía Maximiliano Muñoz, presidente del Sindicato de Tripulantes Caleta Duao.

Lejos del mar, en la comuna de Sagrada Familia, Isabel Bahamondes, mientras descargaban tan apetitoso envío, agradecía el gesto a nombre de quienes, realmente, lo necesitan. Lo propio hizo Inés Barrios, destacando el solidario corazón de la gente de mar. 

La más calurosa estación del año se acerca lentamente, y se espera que, para esa fecha, por lo menos exista la posibilidad de moverse por la provincia, con las precauciones propias de la pandemia, sin restricciones, sin cuarentena. Pero, como se sabe que ese momento, tarde o temprano llegará, la municipalidad de Licantén liderada por su alcalde Marcelo Fernández Vilos, ya está trabajando, estudiando la mejor fórmula, para que, llegado ese instante, se pueda tener la opción de ofrecer lo mejor, lo mejor al turista, pero esa opción se debe crear porque quien desee recorrer “va a privilegiar aquel lugar que le dé más seguridad, que le dé una tranquilidad al venir. Nosotros esperamos estar a la altura de ese requerimiento. Queremos presentar una comuna que va a estar segura, limpia, que va a estar sanitizada para que puedan estar tranquilos. Esto sí, es un trabajo conjunto, hay una voluntad pública, una voluntad privada para que este territorio, que es tan lindo, la comuna de Licantén, lo tengamos preparado para quienes nos van a visitar”.

La comuna de Licantén cuenta con casi siete mil habitantes, pero en verano, prácticamente se triplica su población. Las autoridades y sus habitantes están luchando incansablemente para contener el coronavirus y de esta forma, en el próximo verano, poder recibir como siempre, con los brazos abiertos a los turistas que les visiten.


Programa Financiado por el

“Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social

del Gobierno de Chile y del consejo regional del Maule”


 

Modificado por última vez en Lunes, 10 Agosto 2020 14:26