Diciembre 04, 2020

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[Video] Molina no da tregua al COVID-19

Los valles de la provincia de Curicó, sus fértiles campos entregando sus frutos maduros para beneplácito de todos y ahí, en medio de vides, frutales y cultivos diversos, se encuentra la comuna de Molina, con una población de más de 45 mil habitantes, en el último tiempo ha tenido que hacer frente a diferentes adversidades antes de la llegada de la pandemia del COVID-19

“A nosotros nos ha tocado pasar de emergencia en emergencia. Antes del verano luchar por la no instalación de la avícola, que afortunadamente gamos. Tuvimos el incendio más grande de la historia de Molina y sin tener ningún espacio pasamos a la pandemia”. Decía su alcaldesa Priscilla Castillo Gerli.

Un día cualquiera las preocupaciones aumentan, la incertidumbre es la que se apodera de todos, las estrecheces se multiplican. El calendario de actividades se desordena totalmente y luego agrega “Hoy nos volcamos a la necesidad de la comunidad que es, principalmente, el tema de los alimentos. Yo creo que la rutina ha cambiado a todos en un cien por ciento”.

Para conseguir un gran objetivo se requiere de la participación de todos, de no ser así, quienes estén tras esa meta, deben entregarse al máximo. Así, por ejemplo, la Parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Molina y su feligresía, dada la situación, se reunieron liderados por el párroco Mauricio Jacques y en su afán de ayudar, logran entregar 150 raciones diarias, pero no era suficiente. Hoy son 830 diarias, para igual número de personas, afirma el sacerdote: “Nosotros tenemos este comedor solidario. Hay mucha gente que está ayudando. Así como hay personas que vienen con su ollita a buscar sus raciones.  Hay gente de la parroquia comprometida, que sale con su vehículo a repartir almuerzo a las personas que están postradas o adulto mayor. La Iglesia está viva, la fe está más fuerte que nunca, entonces damos gracias a Dios porque de alguna forma, el trabajo pastoral se está haciendo. Las misas las hacemos On Line y las sigue mucha gente participando de esta acción solidaria entre todos”.

Cuando en la ciudad de Molina se dice que participan todos, es realmente así. Mas allá de lugar de trabajo, está el funcionario, la persona, el ser humano que sabe, puede y quiere ayudar. Donde la solidaridad es esa persona que siente el dolor y necesidad ajena como propio. Eso, sin duda, se desprende las palabras de María Angélica Figueroa, comunicadora social y colaboradora del comedor solidario, sugiere: “si tú tienes un kilito de arroz de más, tráelo, porque ese kilito con otro kilito de arroz que yo voy a juntar con otro kilito que nos va allegar, nos va a permitir hacer un rico plato a nuestros hermanos que lo están necesitando. La pandemia nos afecta a todos”.

Para contener la pandemia, ya en enero, se tomaron una serie de medidas en los centros asistenciales de Molina. Y eso, no fue solo sumar profesionales, medicamentos, elementos técnicos. Para que todo lo anterior funcione, se debe acondicionar el recinto. “lo primero que hemos realizado es la separación de urgencia, la entrega de medicamentos en el domicilio, llamar a los pacientes para evitar que ellos vengan al hospital y demarcar todo para que se mantenga el distanciamiento social”, nos aclaraba, Nilton Palacios Maldonado, director del Hospital Santa Rosa de Molina.

Si bien es cierto, las autoridades de salud están preocupadas de cada detalle para lograr detectar cuanto antes a las personas infectadas, también es verdad que están buscando otros métodos para conseguirlo y más aún, despertar en la conciencia de todos los riesgos a los que se están exponiendo al no cuidarse.

La reticencia al uso de la mascarilla es bastante común, en cualquier parte se puede observar a algunos que no la llevan. En muchos casos, es porque simplemente no la quieren usar. Entonces, no hace falta un estudio profundo para definir algunas cosas y quizás básicas, por la cual el coronavirus aún no se logra detener. Acerca de eso la primera autoridad comunal de Molina, Priscilla Castillo Gerli, manifiesta: “el problema lo tenemos con los porfiados, que hay un grupo que no acata las medidas, y hemos tenido que pasar más de trescientos partes por el no uso de la mascarilla. Pero vamos a seguir con esta política de mano dura para exigir que la gente use la mascarilla porque es fundamental para no poder contaminarse”.  

Pero esto de no usar la mascarilla, no es algo que se pueda atribuir a un rango etario determinado. Afortunadamente son los menos, pero no lo suficiente como para dar la tranquilidad. Los menos interesados en usar este elemento de protección sanitaria son los jóvenes, de acuerdo a lo que afirma el concejal de Molina, Hugo Guajardo: “La verdad que nos a costado bastante hacer entender, a la gente de mayor edad que no toma las precauciones, pero principalmente a la juventud que se ha desentendido de esta situación y muchas veces son los que llevan el contagio a sus respectivos domicilios”.

Importante labor es la que cumple Carabineros. Han sumado a sus habituales patrullajes preventivos el control por el uso de mascarilla que en la comuna de Molina es obligatorio, pero, a pesar de eso, aún quedan de aquellos que no quieren entender o se rehúsan a usarla: “Nosotros, permanentemente, estamos cursando infracciones por el no uso de la mascarilla. Un porcentaje importante no acata. Hacemos la recomendación como Carabineros, esto tenemos que apuntarlo a una mejoría, pero en conjunto. Tenemos que hacer la parte que no le gusta a la gente, pero tenemos que resguardar también, la salud de la gente”, dice el Mayor Fernando Castro Tapia, comisario de Carabineros de Molina.

La responsabilidad de contener el avance del COVID-19 es un compromiso de todos, pero, además, no se debe dejar ese cargo solo a las autoridades, a la ciudadanía. Las empresas, negocios, entidades que requieren de un número importante de personas para mantenerse en actividad, deben colaborar por iniciativa propia, sin esperar que se les ordene. Deben preocuparse que sus funcionarios mantengan sus distancias sociales en sus puestos de trabajo.

Uno de los pocos rubros que han continuado trabajando durante la pandemia es el gastronómico. Pero eso no significa que los ingresos hayan mejorado o al menos se mantengan. El reparto de platos, a domicilio o para llevar, es lo que está salvando, en este momento la situación, que cada vez se hace más difícil al mantener casi los mismos gastos, con menos horarios y menores ingresos. Johanna Villafañe de Cafetería “La Tetera” nos comentaba respecto a sus horarios: “nosotros acortamos las mañanas desde el 18 de marzo y gracias a Dios, hemos podido trabajar, pero ha sido complejo, muy complejo”.  

Una de las actividades comerciales que está permitido desarrollar es la locomoción, lógicamente, también ha tenido una baja considerable, pero tienen la posibilidad de recaudar algo diariamente: “bueno, nosotros tenemos que seguir trabajando, pero el rinde acá baja, porque ahora el trabajo ha disminuido mucho, obviamente que si la gente tiene recursos va a tomar taxi, si no tiene, como va a tomar taxi. A todos nos afecta”. Sin duda que Claudio Bobadilla con varios años en rubro del taxi, en Molina, tiene toda la razón.

“La comuna de Molina, con el correr del tiempo, ha ido diversificando sus ofertas al mundo, mercados de todo el planeta tienen entre sus productos estrellas lo que reciben desde Molina. Eso ha permitido que la ciudad se desarrolle, crezca y por consiguiente crece el número de visitantes que llegan en busca de servicios que en Curicó no pueden conseguir a causa de la cuarentena: “Eso genera una movilidad del virus”, agregaba el concejal Hugo Guajardo. 

La aparición del Coronavirus ha obligado a todos, sin excepción, a modificar los sistemas normales de trabajo; ya sea en horarios, cantidad de personal, repartir funciones, porque los desplazamientos de la población a causa de la cuarentena son notorios dice el Mayor Fernando Castro Tapia, comisario de Carabineros de Molina: “Cuando se inicia la cuarentena total en el sector urbano de Curicó, eso llevó a que la población flotante nuestra, principalmente en el radio comercial de Molina aumentara. Por ello tuvimos que modificar los servicios para darle más tranquilidad y seguridad a la gente que transitaba y para evitar la ocurrencia de delitos”

Como se van presentando las cosas por esto del COVID-19, con sus pros y sus contras, aunque usted, no lo crea, viene como anillo al dedo esa antigua y popular frase campesina “no hay mal que bien no venga” y así lo afirma Fernando Torres, de la tienda de zapatos que lleva su nombre: “fue todo muy difícil en un principio, pero está viniendo gente de Curicó y es muy positivo para nosotros”.

Pero las medidas de protección para evitar la expansión del COVID-19, no es solo preocupación de quienes viven en la ciudad o en lugares más poblados. En el sector rural se hace lo propio, aunque, más riesgo tienen de que le lleven el virus a la casa o a su sector, son quienes habitan en la precordillera molinense: “Ahora con el corte que generó la Gobernación nos permite que nos cuidemos más, Así el turista no puede subir y eso permite que solo este carabineros y lugareños” nos manifestaba el Suboficial Mayor de Carabineros, Luis Norambuena Castro jefe de Retén Radal.

Definitivamente y quizás por cuanto tiempo, nos veremos en la obligación de alterar nuestros paseos recreativos. Lo habitual en esta época, con un sábado o domingo de sol tomar rumbo a la cordillera, bien abrigado, sándwich y café muy caliente para disfrutarlo en la nieve, pero hoy no está permitido desde los primeros días de julio.

La pandemia que azota al mundo por estos días está produciendo un cambio sin precedentes en el comportamiento humano. Ya los especialistas adelantan que el COVID-19 llegó para quedarse. En la medida que pase el tiempo aparecerán nuevos medicamentos, seguramente, cada vez más efectivos, pero el virus no desaparecerá y nos acostumbraremos a vivir con el virus, tal cual sucede con el VIH y eso permite en la gente despertar intranquilidades y temores, según nos comenta Adriana Salas, una vecina de Molina: “mucha preocupación, mucho miedo de enfermarse, todo eso. Uno no sabe cómo lo va a tomar. A unos les afecta más, a otras menos”.

En Molina, al igual que en distintos puntos del país, son varias las familias que han tenido que enfrentar la muerte de un ser querido a causa del coronavirus a quien deben despedir en escasos minutos y bajo estrictas medidas sanitarias: “nosotros tuvimos la primera persona fallecida por COVID, en la región del Maule normas d seguridad y después ha habido varias más. Es un dolor que se siente como familia, por que las personas no tienen el tiempo para despedirse”. El padre Mauricio Jacques, con tristeza recuerda esos momentos en que le ha correspondido despedir a víctimas del coronavirus, pero llama a la tranquilidad “ellos están con el Señor, la Iglesia reza por ellos y una vez que termine todo esto poder hacer una misa a cada una de esas personas para que la gente les recuerde con cariño y todos, junto podamos rezar”.

Es tan poco lo que debemos hacer para conseguir un objetivo tan grande como lo es detener esta pandemia. Claro, para eso debemos proponernos esa meta y todos ser protagonistas de esta alianza.

  • ¿Si todos acatamos las indicaciones para contrarrestar el avance del coronavirus podemos salir más rápido…?
  • ¿Nos cambiará definitivamente nuestra manera de ser esta pandemia…?
  • ¿Será un mensaje para que dejemos el individualismo…?

Sea usted su propio juez.


Programa Financiado por el

“Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social

del Gobierno de Chile y del consejo regional del Maule”