Las elecciones de medio término entregaron a la oposición el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Donald Trump aceptó los resultados y reconoció que la guerra con Irán influyó en las pérdidas de su partido.
ESTADOS UNIDOS — El Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes y el Senado tras las elecciones de medio término celebradas este martes 3 de noviembre en Estados Unidos, poniendo fin al dominio republicano de ambas cámaras del Congreso durante los primeros dos años del segundo mandato del presidente Donald Trump.
Los resultados marcaron avances demócratas en distintos puntos del país, incluyendo estados tradicionalmente favorables al Partido Republicano. Entre las victorias en el Senado se encuentran Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas, mientras algunas contiendas permanecían sin definición durante las primeras horas de este miércoles.
Uno de los resultados destacados ocurrió en Kansas, donde el demócrata Adam Hamilton consiguió un escaño en el Senado, convirtiéndose en el primer representante de su partido elegido para esa cámara por el estado en cerca de un siglo. Los demócratas también consiguieron un escaño republicano en Carolina del Norte con la victoria de Roy Cooper.
El avance opositor también se extendió a la Cámara de Representantes. Con el cambio de mayorías, Estados Unidos entrará nuevamente en un escenario de gobierno dividido, debido a que la Casa Blanca continuará bajo control republicano mientras ambas cámaras del Congreso quedarán en manos demócratas cuando los nuevos legisladores asuman sus funciones en enero.
Tras conocerse los resultados, el presidente Donald Trump aceptó el desenlace electoral y felicitó a sus adversarios políticos. En una entrevista con Fox News, el mandatario sostuvo: “Congratulations to the Democrats. They did a good job” (“Felicitaciones a los demócratas. Hicieron un buen trabajo”).
Trump, sin embargo, señaló que no considera el resultado como una derrota personal y argumentó que su nombre no estaba en las papeletas. Previamente había manifestado que estaba dispuesto a aceptar los resultados y a trabajar con la nueva mayoría demócrata en el Congreso.
El mandatario también reconoció que la guerra con Irán tuvo incidencia en las pérdidas electorales republicanas, en un escenario marcado además por las preocupaciones de los votantes respecto del costo de vida.
El nuevo escenario modificará la relación entre la Casa Blanca y el Congreso durante los últimos dos años del actual período presidencial. La mayoría demócrata tendrá capacidad para impulsar investigaciones y ejercer mayor control sobre el Ejecutivo, mientras que el Senado podrá intervenir en la aprobación de nominaciones presidenciales. Trump, por su parte, adelantó que utilizará su facultad de veto frente a proyectos demócratas que rechace.
El escrutinio continúa en algunas contiendas, por lo que la distribución definitiva de escaños todavía puede modificarse, aunque el control demócrata de ambas cámaras ya ha sido proyectado.



